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Artículos de investigación

Enseñar para obtener resultados más equitativos: el ingrediente que falta

Publicado el 29/01/2026

Esta publicación es posible gracias a la generosidad de Nidhi Sachdeva y Jim Hewitt, académicos de la Universidad de Toronto, que nos han permitido traducir las interesantes publicaciones de su blog The Science of Learning. Esta traducción corresponde al escrito «Teaching for more equitable outcomes: The missing ingredient», del 27 de abril de 2025.

Hace unas semanas, hicimos una pregunta sencilla a 120 profesores en formación: «¿cómo cree que los docentes deberían proceder para fomentar resultados más equitativos?».

¿Cuáles fueron las respuestas más comunes?

  • Pedagogía culturalmente relevante (CRP, por sus siglas en inglés).
  • Diseño Universal de Aprendizajes (DUA).
  • Aprendizaje socioemocional (ASE).

No fue gran sorpresa. Estos tres marcos dominan hoy en día los debates sobre la equidad en la educación. Se centran en hacer que las aulas sean más acogedoras, respetuosas con las diversas culturas y emocionalmente seguras. La idea central es que cuando los alumnos se sienten incluidos y apoyados, se involucran más, y este involucramiento conduce a un mejor aprendizaje. En teoría, esto conduce a resultados más equitativos.

Hay algo de verdad en ello. Un aula segura e inclusiva es una condición necesaria para la equidad. Pero no es suficiente. Incluso en las aulas que celebran la diversidad y promueven el bienestar emocional, los estudiantes pueden seguir teniendo dificultades y quedarse atrás.
Echemos un vistazo a lo que estos populares marcos hacen bien y en qué fallan. Cada uno se basa en una teoría diferente sobre las causas de la desigualdad y lo que las escuelas deberían hacer al respecto. Analicémoslos.

1. Pedagogía culturalmente relevante (CRP por su sigla en inglés): hacer que el aprendizaje sea personal y significativo

Este enfoque se basa en la idea de que los estudiantes aprenden mejor cuando sus identidades, culturas y experiencias se reflejan en el aula. En esencia, se trata de valorar los orígenes de los estudiantes y aprovecharlos como puentes hacia el éxito académico.
El razonamiento es que muchos estudiantes, especialmente los que provienen de comunidades marginadas, se enfrentan a desigualdades porque la escuela tradicional ignora o incluso invalida sus formas de conocimiento. La CRP pretende cambiar eso. Al afirmar la identidad cultural, fomentar el pensamiento crítico sobre los problemas sociales y conectar con las experiencias vividas, busca crear aulas más inclusivas y empoderadoras.

¿Qué dice la investigación?

La CRP se ha relacionado con un mayor involucramiento de los estudiantes y un mayor sentido de identidad y pertenencia (Aronson y Laughter, 2016). Sin embargo, cuando se trata de promover el rendimiento académico, la evidencia es menos contundente. Esto se debe en parte a que muchos estudios sobre la CRP son cualitativos (por ejemplo, estudios de casos), ricos en información, pero con pocos datos estandarizados sobre los resultados. De hecho, algunos estudiosos de la CRP rechazan activamente la idea de medir el aprendizaje mediante evaluaciones tradicionales, argumentando que estas herramientas refuerzan los mismos sistemas de desigualdad que pretenden desmantelar. Algunos estudios cuantitativos han demostrado avances, pero, en general, el campo carece de investigaciones rigurosas y controladas a gran escala (Sleeter, 2012; Lim et al., 2024). En ese sentido, la relación entre la CRP y logros académicos a largo plazo no está clara.

2. Aprendizaje socioemocional (ASE): apoyo a los estudiantes en su integralidad

El ASE consiste en ayudar a los estudiantes a desarrollar su inteligencia social y emocional. Esto incluye aspectos como la conciencia de uno mismo, la empatía, el establecimiento de metas, la creación de buenas relaciones y la toma de decisiones responsables. ¿Cuál es la premisa subyacente? Los niños no pueden aprender de forma efectiva si se sienten abrumados, carecen de autorregulación o se sienten socialmente desconectados. Por lo tanto, el ASE se centra en desarrollar las habilidades metacognitivas e interpersonales que los estudiantes necesitan para prosperar, no solo académicamente, sino también como seres humanos que se mueven por el mundo.

¿Qué dice la investigación?

Las investigaciones demuestran que el ASE puede mejorar el comportamiento y la regulación emocional (Durlak et al., 2011). Sin embargo, su impacto en el rendimiento académico es menos claro. Algunos metaanálisis (por ejemplo, Goldberg et al., 2019) no encuentran ningún beneficio académico cuantificable, mientras que otros informan de avances modestos, con mucha variabilidad (en la práctica) dependiendo de cómo se implemente el ASE (Durlak et al., 2022). Por el momento, el principal reto al que se enfrentan los investigadores es que el ASE puede verse de maneras muy distintas entre un aula y otra, lo que dificulta determinar qué es lo que realmente funciona.

3. Diseño universal de aprendizajes (DUA): diseño para la flexibilidad

El DUA da un giro al enfoque tradicional de la enseñanza al pedir a los educadores que diseñen las clases desde el principio teniendo en cuenta la diversidad de características de los estudiantes. En lugar de adaptarse a los alumnos a posteriori, el DUA fomenta la planificación proactiva, ofreciendo múltiples formas para que los estudiantes se involucren con el contenido, accedan a la información y muestren lo que han aprendido.
El DUA parte de la base de que si se incorpora flexibilidad a la enseñanza, es más probable que los estudiantes alcancen el éxito. En sus inicios, el DUA se centró en eliminar las barreras de aprendizaje para los alumnos con discapacidades. Sin embargo, en la década de los 2000, el DUA se había convertido en una filosofía educativa general destinada a apoyar a todos los estudiantes. Los defensores del DUA sostienen ahora que se debe ofrecer a todos los estudiantes múltiples formas de aprender, participar y expresar su comprensión, y que las clases deben diseñarse en consecuencia.

¿Qué dice la investigación?

El DUA es extremadamente útil para los estudiantes con discapacidades (Hehir et al., 2016). Sin embargo, la afirmación de que beneficia a todos los estudiantes no está demostrada. Los críticos argumentan que las definiciones del DUA suelen ser vagas, que su implementación resulta difícil para los docentes y que el impacto general en los resultados académicos no se ha investigado lo suficiente (Boysen, 2024; Zhang et al., 2024). Como observa Capp (2017), «no se ha demostrado el impacto [del DUA] en los resultados educativos» (abstract).

En resumen

Cada uno de estos tres enfoques (CRP, ASE y DUA) aporta algo valioso. Obligan al razonamiento y al pensamiento de los educadores, haciendo que consideren la motivación, la relevancia cultural, la inteligencia emocional, la identidad, la conciencia de uno mismo, la seguridad, las adaptaciones y la inclusión. Todos ellos son importantes. Pero hay una diferencia notable. Ninguno de ellos se centra directamente en un elemento crucial: el aprendizaje académico.

Y eso es lo que exploraremos a continuación.

El ingrediente que falta

Imagina a un estudiante que tiene dificultades para aprender el álgebra porque nunca ha dominado las tablas de multiplicar ni sabe convertir fracciones. Se frustra cada vez que se enfrenta a un problema de álgebra que contiene una fracción o requiere multiplicar, sin saber cómo proceder.
¿Cómo podemos ayudar a este estudiante? Consideremos los tres marcos que ya hemos comentado. La CRP podría utilizarse para que las preguntas de álgebra resulten más relevantes desde el punto de vista cultural. El ASE podría ayudar al alumno a regular mejor su frustración. El DUA podría permitir al alumno demostrar su falta de comprensión de múltiples maneras. Pero ninguno de estos enfoques aborda directamente el problema fundamental del alumno: su falta de conocimientos matemáticos básicos.
Lo que realmente necesita este estudiante con dificultades es una enseñanza que le permita adquirir los conocimientos matemáticos que le faltan. Necesita desarrollar sus competencias en multiplicación y en fracciones. Solo llenando estas lagunas de conocimiento podrá desarrollar confianza y alcanzar el éxito en matemáticas.
La ciencia del aprendizaje es el ingrediente que falta en la mayoría de las iniciativas de equidad actuales.

La ciencia del aprendizaje

La ciencia del aprendizaje es un campo que estudia cómo aprenden las personas y cómo los diferentes métodos de enseñanza afectan a los resultados del aprendizaje. A continuación se presentan tres enfoques de enseñanza respaldados por la investigación, basados en la ciencia del aprendizaje, que ayudan de forma constante a los estudiantes con dificultades a tener éxito (y también al resto).

1. Enseñanza explícita

La enseñanza explícita es una forma clara, directa y estructurada de enseñar en la que el profesor explica exactamente lo que los estudiantes deben aprender y les muestra cómo hacerlo, paso a paso. Incluye modelaje, práctica guiada y retroalimentación antes de que los estudiantes lo intenten por su cuenta. Se ha demostrado que es especialmente efectiva para los estudiantes que tienen dificultades o que no cuentan con conocimientos previos sólidos.
Estudio tras estudio se ha demostrado que la enseñanza explícita ayuda a todos los estudiantes a tener éxito, pero especialmente a los estudiantes que provienen de entornos vulnerables (por ejemplo, Baker, Gersten y Lee, 2002; Andersen y Andersen, 2017; Kroesbergan et al., 2004). Un amplio estudio en el que participaron 56.000 estudiantes reveló que la enseñanza explícita reducía las brechas de aprendizaje, especialmente entre los estudiantes procedentes de familias con un nivel educativo más bajo.
En cierto modo, debería ser obvio por qué la enseñanza explícita favorece la equidad: si se explica claramente a los alumnos lo que están tratando de aprender, si se desglosa el contenido para ellos y si se les proporciona mucha orientación, ejemplos, retroalimentación y práctica, entonces más estudiantes estarán en condiciones de tener éxito.

2. Práctica de recuperación

La práctica de recuperación es una estrategia de aprendizaje en la que los estudiantes intentan recordar la información que se les ha enseñado, en lugar de simplemente revisarla. Al traer la información a la mente, mediante evaluaciones breves, tarjetas didácticas o simplemente intentando escribir lo que recuerdan, los estudiantes fortalecen su memoria y profundizan su comprensión. Se ha descubierto que es una de las formas más efectivas de potenciar el aprendizaje a largo plazo, y funciona aún mejor cuando se distribuye en el tiempo. Pedir a los alumnos que recuerden la información (en lugar de simplemente volver a leerla o revisarla) refuerza la memoria y la comprensión. Funciona con estudiantes de todas las edades y capacidades. Sin embargo, las investigaciones demuestran que es especialmente efectivo para los alumnos que tienen dificultades en la asignatura (Agarwal et al., 2017; Agarwal et al, 2021).

3. Evaluación formativa con retroalimentación

La evaluación formativa con retroalimentación es un enfoque en el que los docentes verifican regularmente el aprendizaje de los estudiantes durante la clase y utilizan esa información para orientar la enseñanza. La clave es que los alumnos reciban una retroalimentación oportuna y específica que les ayude a comprender qué están haciendo bien, dónde se están equivocando y cómo pueden mejorar.
Cuando los docentes utilizan evaluaciones de bajo impacto para chequear la comprensión y ofrecen retroalimentación oportuna y específica, el aprendizaje de los estudiantes mejora, especialmente en el caso de los alumnos con un rendimiento más bajo. Un estudio muy significativo fue un ensayo aleatorizado y controlado en el que participaron 140 escuelas secundarias de Inglaterra con 25 393 alumnos de entre 14 y 15 años (Speckesser et al., 2018). Esta investigación reveló que los estudiantes matriculados en las escuelas que incorporaban la evaluación formativa progresaron el equivalente a dos meses adicionales. Y lo que es más importante, también descubrieron que el progreso adicional de los niños del tercio inferior de la clase era mayor que el de los niños del tercio superior.

Cuando la evaluación formativa y la retroalimentación se implementan adecuadamente como parte de las prácticas docentes habituales, los beneficios para los estudiantes provenientes de contextos vulnerables pueden ser significativos.

Resumen de la ciencia del aprendizaje

La ciencia del aprendizaje proporciona a los profesores conocimientos basados en pruebas sobre cómo aprenden mejor los alumnos, lo que les ayuda a diseñar clases, evaluaciones y rutinas en el aula que mejoran la comprensión, la memoria y el rendimiento a largo plazo de todos los estudiantes. Y lo más destacable de estas técnicas es que se ha demostrado que las tres reducen las brechas de aprendizaje, es decir, benefician sobre todo a los alumnos con dificultades.
No se trata solo de buenas prácticas docentes. Son estrategias basadas en la evidencia que promueven la equidad. Sin embargo, rara vez se plantean de esa manera.

Por qué suelen fracasar las iniciativas para la equidad

El problema es el siguiente: cuando se enseña a los nuevos profesores sobre la equidad en sus programas de formación docente, a menudo se les dice que implementen marcos como CRP, ASE y DUA. Se les dice que se centren en aspectos como la inclusión, la pertenencia, la relevancia cultural, la elección de los estudiantes y la seguridad emocional, todos ellos importantes. Pero no son suficientes por sí solos. La equidad real también depende de otra cosa: el conocimiento.

Muchos estudiantes que presentan dificultades en la escuela no fracasan porque no sean lo suficientemente inteligentes o porque les falte motivación. Tienen dificultades porque hay lagunas en sus conocimientos. Quizás no comprendieron un concepto el año pasado. Quizás tuvieron malos profesores. Quizás se han cambiado de colegio o han faltado a clase. Sea cual sea la razón, carecen de conocimientos básicos.
Si queremos cerrar las brechas de aprendizaje y ayudar a todos los alumnos a tener éxito, debemos realizar la ardua tarea de identificar lo que los alumnos que están teniendo dificultades para aprender no saben y, a continuación, brindarles un apoyo claro y estructurado para que puedan prosperar.
Al fin y al cabo, la equidad no se refiere solo a cómo se sienten los estudiantes en el aula. También se refiere a lo que saben y son capaces de hacer. Ayudar a estudiantes con dificultades a construir una base sólida de conocimientos es una de las cosas más poderosas que podemos hacer para apoyar a nuestros alumnos más vulnerables.

Qué pueden hacer los profesores al respecto

Si queremos que los esfuerzos por lograr la equidad en las aulas tengan éxito, debemos ampliar el significado de la expresión «trabajo por la equidad».
Este no es un llamado a abandonar la CRP, el ASE o el DUA. Ni mucho menos. La CRP, el DUA y el ASE son valiosos porque nos alertan sobre las diferentes formas en que pueden surgir las desigualdades. Sin embargo, es un error suponer que estos enfoques, por sí solos, producirán resultados académicos equitativos. De hecho, hay sorprendentemente pocas pruebas sólidas de que cualquiera de estos enfoques, por sí solo, sea efectivo para reducir las disparidades académicas. Para ello, los profesores deberían considerar la posibilidad de complementar sus iniciativas para la equidad con enseñanza explícita, retroalimentación y mucha práctica de recuperación, todo lo cual ha demostrado ser útil para los estudiantes con dificultades.
Por eso, cuando enseñemos a los futuros educadores sobre la equidad, asegurémonos de explicarles cómo funciona la memoria y cómo aprenden las personas. Enseñémosles a identificar las lagunas de conocimiento de los estudiantes, a proporcionarles retroalimentación efectiva y a enseñar de manera que todos los niños puedan alcanzar el éxito.
En última instancia, la equidad no se puede lograr solo con buenas intenciones y prácticas inclusivas. Más bien, también requiere que los alumnos con dificultades adquieran los conocimientos y las habilidades que necesitan para ponerse al día. Eso requiere una enseñanza explícita, retroalimentación y práctica. Si nos tomamos la equidad en serio, tenemos que tomarnos el aprendizaje en serio.


Agradecemos nuevamente la generosidad de Nidhi Sachdeva y Jim Hewitt por pemitirnos traducir y publicar su artículo. Si deseas revisar la bibliografía académica citada, puedes encontrar en la publicación original: Teaching for more equitable outcomes: The missing ingredient


Charla realizada por Nidhi Sachdeva en researchED Chile 2025:

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Nombre del recurso: Artículos de investigación
  • Fecha de publicación:29/01/2026

  • FormatoTexto
  • Presentado porNidhi Sachdeva, Jim Hewitt y Aptus

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