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Artículos de investigación

Formación continua: erradicando neuromitos para una enseñanza efectiva

Publicado el 27/10/2026

Uno de los mayores desafíos para los líderes pedagógicos y tutores al acompañar el desarrollo profesional de los docentes no es la falta de voluntad individual, sino la diversidad tan amplia de creencias previas sobre cómo funciona la mente humana. Uno de los factores que influyen en el fracaso de las iniciativas de mejora escolar es que las decisiones pedagógicas del día a día se tomen con base en el «conocimiento popular» o solamente en “experiencias personales», en lugar de sustentarse en conocimientos y prácticas comprobados por estudios científicos.

Abordar estas creencias exige una formación continua, rigurosa y sostenida a lo largo del tiempo, diseñada para modificar o profundizar los conocimientos previos, establecer metas específicas, enseñar técnicas concretas y practicar realmente los cambios propuestos (Fletcher-Wood y Sims, 2021).

Actualmente, los estudios científicos en educación y psicología han desmentido ideas populares que durante décadas han sido incluso enseñadas en las facultades universitarias. Estas creencias intuitivas, o sin comprobación, sobre cómo funciona el aprendizaje, y por lo tanto, cómo deberíamos enseñar, están muy extendidas e influyen mucho en cómo se reciben las oportunidades de formación continua.

Entre estas ideas, son muy prevalentes aquellas relacionadas de alguna forma al cerebro: los neuromitos.

Al final de esta publicación encontrarás disponible para descarga abierta el documento «El conocimiento es poder», una traducción exclusiva de Aptus que profundiza en la prevalencia de estas malinterpretaciones de los estudios científicos.

¿Qué son los neuromitos y cómo limitan el aprendizaje?

Los neuromitos educativos son malentendidos conceptuales que surgen de la interpretación errónea, la distorsión o la cita incorrecta de datos científicos sobre el cerebro, los cuales se asumen como correctos y se utilizan equivocadamente para justificar prácticas de enseñanza que no tienen realmente impacto positivo (Jha, 2025).

La literatura científica advierte que estas creencias están profundamente arraigadas en la profesión docente a nivel global. Por ejemplo, Gleichgerrcht y colegas (2015) reportan que el 90,5% de los educadores de Latinoamérica adapta su enseñanza a los supuestos «estilos de aprendizaje» (ej., visual, auditivo, kinestésico), una teoría que no cumple con los criterios mínimos de evidencia empírica (lee más sobre esto en 6 razones por las que a la gente le encantan los estilos de aprendizaje). Otros mitos altamente prevalentes incluyen:

  • La dominancia hemisférica: la creencia de que los estudiantes son predominantemente de «cerebro izquierdo» (lógicos) o «cerebro derecho» (creativos) y que esto explica sus diferencias individuales en aprendizajes.
  • El mito del 10%: la falsa premisa de que los seres humanos solo utilizan una pequeña fracción de su capacidad cerebral.
  • La gimnasia cerebral: la idea de que ciertos ejercicios breves de coordinación física mejoran directamente la función y la integración mental para el aprendizaje.

Encuentra más detalles sobre estos mitos en los siguientes videos:

Thumbnail video XWBd_FP7cZE
Thumbnail video IVzHco-w3Uc

 

El problema práctico de estas creencias es que actúan como «filtros» en la toma de decisiones pedagógicas y de liderazgo. Por ejemplo, diseñar clases para diferentes «estilos de aprendizaje» usa mucho tiempo de planificación y creación de materiales, genera un costo de oportunidad para probar otras estrategias basadas en evidencia y clasifica erróneamente a los estudiantes en categorías rígidas.

Cómo transformar los modelos mentales en sesiones de capacitación docente

Modificar los esquemas de conocimiento de los adultos es un proceso sumamente complejo. Al aprender algo nuevo, procesamos la información nueva a través de nuestra memoria de trabajo y la integramos a esquemas mentales previos, que muchas veces incluyen décadas de creencias personales y conocimientos imprecisos.

Para lograr un cambio genuino que remueva estas creencias, la formación no debe basarse únicamente en la persuasión teórica. El investigador Thomas Guskey (en Fletcher-Wood y Sims, 2021) establece que el desarrollo profesional docente debe centrarse primero en cambiar las prácticas de aula; cuando los docentes observan que estas nuevas acciones mejoran los resultados de sus estudiantes, sus creencias y actitudes cambian en un proceso de «ver para creer».

Asimismo, María Gracia González, subdirectora de formación continua en Aptus, reafirma este punto en nuestro podcast: la resistencia del adulto disminuye genuinamente cuando comprueba que la nueva estrategia funciona y facilita su labor. Para iniciar este ciclo, presentar modelos de enseñanza efectiva concretos —como observar a pares ejecutando la técnica exitosamente— es fundamental para superar el escepticismo inicial.

La resistencia al cambio baja finalmente cuando lo que estamos trabajando funciona. Cuando el profesor ve que la herramienta le hace la pega más fácil o que sus estudiantes avanzan. Hay que partir por mostrar victorias rápidas.

María Gracia González - Subdirectora de formación continua en Aptus

Liderando el cambio: Descarga el informe y potencia a tu equipo

Como líderes pedagógicos, el desafío es construir un ecosistema escolar que ofrezca alternativas claramente eficaces frente a las creencias sin respaldo científico. Para profundizar en este diagnóstico, te invitamos a descargar de forma gratuita el artículo completo «El conocimiento es poder», que detalla la prevalencia global de estos mitos y la urgencia de medir y desarrollar el conocimiento docente sobre qué es realmente el aprendizaje.

Nombre del recurso: Artículos de investigación
  • Fecha de publicación:27/10/2026

  • FormatoPDF
  • Presentado porAptus y CIS

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